En materia nutricional, por ahora, la pérdida del sabor de algunos alimentos típicos de la mesa argentina es un asunto que se verifica pero del cual no hay que preocuparse.

"Que el sabor de las carnes varía según de lo que se alimenta el animal no es nuevo. El cerdo que sólo se alimenta de desperdicios es pura grasa, mientras que el que es alimentado con maíz es más sabroso. Y ni hablar del manjar de los que, en España, son alimentados solamente con bellotas", manifiesta el médico nutricionista Víctor Gallo.

"Con los productos avícolas ocurre otro tanto. Los huevos de gallinas ponedoras tienen más colesterol que el de aquellas que para poner huevos son pisadas por el gallo. Y ni hablar de los cabritos. Es claro que nunca será lo mismo comer un cordero de Tafí del Valle, que anda suelto y camina buscando pasturas, que el que se cría con alimento balanceado: la musculatura siempre será distinta. Ahora bien, nutricionalmente, es otra cuestión. Pueden haber cambiado algunos valores particulares, pero en general no es así", puntualiza el jefe del Servicio de Nutrición del Hospital de Niños.

En cuanto a las frutas y verduras, el profesional sostiene que perdieron el sabor porque perdieron propiedades. "Perdieron vitaminas. No es igual la fruta orgánica que la convencional. Hay duraznos que uno muerde y parece que se está mordiendo papa. Pero a la vez, también es cierto que hay frutas y verduras durante todo el año, lo cual no es malo. En todo caso, lo más conveniente es consumir verduras y frutas de estación durante la estación", recomendó.